Se fue
diciembre 6, 2011
Cuando el amor sale de tu vida…
… Deja una sensación de vacío infinito. Decaes, te deprimes, la tristeza se apodera de ti. Ese bastón en el que tanto te apoyaste ya no está, y ahora cojeas. El miedo a la soledad te invade, y te hace sentir en lo hondo de un pozo. Te preguntas por qué ha ocurrido ésto, pero nunca encuentras la explicación. El mundo te parece un sitio hostil en el que para sobrevivir debes carecer por completo de sentimientos. Actúas con desmán, pero te resulta totalmente indiferente. El aburrimiento se apodera de ti y desarrollas un pánico a los domingos antes desconocido. Pierdes la fe en una vida mejor y sólo quieres que todo vuelva a ser como antes. Incluso serías capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguirlo.
Pero ya nada volverá a ser como antes.
No lo comprenderás, y te enfadarás, con el mundo, y contigo mismo. Te desestabilizas, pierdes tus metas y te sientes perdido. Desconfías de ti y al final te miras a un espejo y ni siquiera te reconoces.
Tocas fondo.
Pierdes toda esperanza y mantienes tu vida porque no hay otra salida. Tienes días mejores o peores, pero en todos ellos te planteas exactamente lo mismo, qué pasó, por qué se fue el amor. Sigues sufriendo.
Un día cualquiera, te levantas de la cama y desayunas. De pronto, te das cuenta que algo ha cambiado. El dolor que sentías ya no está ahí: ha cicatrizado. Te ha dejado una marca visible pero ya no es una herida. Al cuestionarte por qué desapareció el amor, ya no sufres. No es que hayas encontrado una respuesta a esa pregunta. Se trata de que esa pregunta ya ha dejado de tener sentido para ti.
Esbozas una sonrisa. Comienza el primer día del resto de tu vida.
Emociones que no se pueden controlar
agosto 31, 2011
Joseph E. Ledoux es profesor en el Centro de Ciencia Neuronal de la Universidad de Nueva York, un neurocientífico que estudia las bases biológicas de las emociones. Él y todos los especialistas de la materia coinciden en responsabilizar a la amígdala de nuestras emociones: lo que sentimos proviene de la actividad que genera, y las hormonas y otros elementos químicos que segrega. De esta manera, la amígdala influye en nuestro cerebro. Por ejemplo, si estas cruzando la calle y un coche va a atropellarte, reaccionas y te apartas; ¿qué sientes? nervios y miedo: eso ha sido la amígdala trabajando. Sin embargo, y aquí viene el problema, el cerebro -el córtex cerebral- no puede influir de la misma manera sobre la amígdala. Si sentimos miedo, ansiedad, amor, etc. nuestro cerebro, la parte que nosotros podemos controlar con nuestra mente, no podrá hacer frente a esas sensaciones: no podremos alterar, aliviar o controlar esas emociones.
Hasta ahí resumo lo que sostiene dicho científico. Y ahora digo yo: cuántas veces nos ha ocurrido, sentir una cosa y no querer sentirla más, poder controlar los sentimientos, tener sangre fría. La realidad es que se puede evitar. Si un determinado evento hace que nuestra amígdala reaccione y produzca las sensaciones, lo que nosotros no podemos evitar es que la amígdala segregue hormonas, ni podremos evitar conllevar las emociones; pero lo que sí podremos evitar es que el evento concreto que haya ocurrido desencadene esos procesos en la amígdala. Un ejemplo muy cotidiano: imagina que vieses un cadáver descuartizado de una persona que, hace media hora, estaba viva. La mayoría de la gente comenzará a sentir emociones y no podrá evitar esa angustia. Sin embargo, los trabajadores profesionales acostumbrados a ello, ver dicho cadáver no les causará esa impresión y, por tanto, no tendrán que lidiar con sentimientos como la angustia.
¿Cómo se consigue eso? Eso es muy subjetivo y depende de cada uno. La mayoría de la gente aprende con la experiencia: enfrentarse contínuamente al mismo evento conlleva dejar de sentir las mismas sensaciones. Otros requieren ayuda externa: psicólogos con terapias conductuales. También se puede aprender a base de autoconcienciarse: sin ayuda externa, y sin necesidad de haber pasado por ese evento, puedes “auto-condicionar” tu conducta.
Dedico este post a aquellos, en concreto, que sufren mucho tras cortar una relación sentimental, y no sienten más que dolor por la pérdida de su antigua pareja, y no hacen más que revolcarse en su dolor y no pueden evitarlo, por mucho que quieran sacarlo de su cabeza, de tal manera que parece que cuanto más evitan pensar en ello, más alargan el mismo evento, y no dejan que la amígdala termine de trabajar. Como dice el neurocientífico, una vez producidas las sensaciones, sólo pueden ser superadas con el tiempo. Aquí, la sabiduría popular ya se adelantó hace siglos: el tiempo lo cura todo.
Debate serio sobre la Unión Europea
junio 13, 2011
NOTA: Post trasladado, por la temática de la entrada, a mi otro blog donde encaja mejor: este es el enlace.
Cuando el amor…
mayo 25, 2011
Nota del autor: Gracias a un colega, he redescubierto antiguas publicaciones que escribí hace bastante. En concreto, es la primera entrada de mi primer blog, que comenzó como blog personal y acabó siendo un basusero de cosas de internet para pasar el rato y el aburrimiento (puedes comprobarlo aquí). Precisamente, en su sustitución creé éste, mucho más depurado y que no ha degenerado en nada (o eso creo). En fin, mejor no dar más vueltas y transcribir lo que ya redacté allá por el 8 de enero de 2007 (estaba cursando la ESO todavía):
Cuando el amor…
…entra en tu vida, arrasa con todo. Se te pone la mente del revés, el corazón se dispara, la sangre se acelera, te sientes vivo, fuerte, capaz de comerte el mundo. Es una fragilidad y al mismo tiempo la mayor de las fortalezas. Antes estás tú, solo, individual, egoísta, desafiante frente a ese mundo al que ves como rival, un camino de espinas dispuesto a atraparte y destrozarte. Y al aparecer el amor… ya nada es igual. Ya no estás solo, dejas la individualidad para aprender a vivir con la palabra “dúo”, el “nosotros” antes que el “yo”. De pronto el mundo no es más que una alfombra por la que deseas transitar rumbo al futuro. Los rostros esquivos y opacos de antes te das cuenta de que sonríen. Una corriente de bomdad te empuja.
El amor es increible.
La foto es de Cannonballx y está extraída de aquí.
Reflexión crítica al movimiento Acampada
mayo 22, 2011
Escribo a las dos de la mañana, hora a la que he llegado a mi casa tras asistir a la Asamblea en la Acampada de Granada. Hoy ha sido el primer día que me he vuelto antes de que termine. Y lo he hecho por varias razones que vengo a exponer aquí, en mi hueco para gritar a la nada.
Por resumirlo de alguna manera, me parece que está perdiendo el norte, que está caminando en la dirección equivocada. Actualmente, se le está intentando añadir un contenido político al movimiento. Un contenido mayor que el que tiene Democracia Real Ya. Ese es el fallo, porque DRY tenía un contenido que nos unía a todos, es realmente apartidista, porque sus reivindicaciones son aplicables a cualquier político, actual o futuro. Porque lo que se busca es mejorar el sistema que hay. Un sistema que, en nuestro país, cumple más de 30 años. Pero está basado en diversos sistemas que ya venían funcionando muchas décadas. Por tanto, un sistema que está basado en la experiencia y no perfecto, pero al menos, funcional.
Lo que empezó siendo una acampada ya no es sólo eso. Se está creando una estructura propia de Gobierno, la Asamblea se erige como órgano legítimo y como verdadera democracia. Se está introduciendo contenido político a un “decálogo” que defina el “movimiento”. ¿Qué movimiento? No tiene que haber más movimiento del que ya había con DRY. Me parece un fallo enorme querer abolir las leyes de reforma laboral o el “pensionazo” (como así han llamado los interlocutores de la Asamblea). Y digo que me parece un fallo no porque esté mal, si no porque detrás conllevan una ideología y, por tanto, no es apartidista. No es algo trasversal a todos los políticos y todos los ciudadanos. No todos piensan así, algunos lo ven bien. Por tanto, en cuanto se incluyan esas ideas, estás dejando a gente fuera del movimiento. Se falla, por tanto, en una de las reglas primordiales del primer movimiento (en la primera Asamblea de Granada yo estuve presente, y esto se dijo): llegar a más gente, concienciar a la población.
Si eso es lo que quieren hacer (meter ideología), que se formen como partido político, y acaten las reglas de la democracia establecida (que es la que realmente funciona). Me parece estupendo la participación ciudadana que está habiendo, nunca creería que podría ver esto con mis ojos. Pero hay mantenernos fieles a lo que nos une, y limitarnos a ello. Queremos corregir en la medida de lo posible los fallos que tiene la democracia establecida, queremos recordar a los políticos que tienen que escucharnos y no actuar más a espalda del pueblo, queremos también luchar contra la corrupción tan grande y en aumento, y concienciar a la población, para que vote a quien quiera, pero que lo haga de forma responsable. Pero para ello no tenemos que crear una Democracia paralela y distinta. Me parece absurdo algunos puntos que se han querido incluir en el “decálogo”, como abolir la Constitución. ¿Acaso se la ha leído alguno por completo? Centrémonos, no perdamos el norte. La Constitución requiere de reformas, por supuestísimo, pero no van a venir ahora 100.000 personas a iniciar un proceso constituyente, sin siquiera seguir el procedimiento de la actual Constitución.
En definitiva, me parece que el movimiento de las Acampadas debe seguir indefinidamente para que todos los políticos nos escuchen, reflexionen y aprendan algo. Es decir, realizar cambios en las reglas de juego en la Democracia para corregir ciertos fallos que hemos localizado. Tenemos que mediar y regular de mejor manera la forma en que los políticos hacen política. Pero si lo que queremos es hacer política, eso conlleva una ideología, y hay que hacerlo a través de un partido político: crear un Partido, ir a la Sede local del partido político afín y tener participación política, que no se ha de limitar simplemente a votar . Me parecería estupendo que se hiciera, pero que lo hagan en otro sitio: la acampada es para reivindicar otras más importantes.
Me gustaría que la gente comentara, tanto a favor como en contra de lo que digo, para que todos nos nutramos del debate y sigamos aprendiendo algo. Gracias y saludos.
¿Y si te roban el móvil?
mayo 13, 2011
De todo hay a lo largo de la redondez del planeta, y te puedes encontrar con gente a la que no parieron con mucha gracia. Ayer se terció una conversación tan extraña (a través de un protocolo internetil) que juro tener a esta criatura por hombre falto de seso.
Nota: convierto un poco el lenguaje SMS a idioma oficial. No obstante, algunas perlas textuales del individuo en cuestión las mantendré y destacaré en cursiva.
Señor Mosquetero (a partir de ahora, Individuo): ¿Has hido alguna vez a la Alhambra?
Yo: Alguna vez que otra.
Individuo: Pero, ¿y qué te llevastes, una mochila de instituto para los bocatas, no?
Yo: Jajaja. No me acuerdo.
Individuo: ¿Tú tienes una mochila de instituto?
Yo: Tengo una mochila normal y corriente.
Individuo: Dime marca y color xfa.* * * *
Hago un inciso aclaratorio. Era la segunda vez que hablabamos, después de haber echado unas partidas a un mismo juego online. Después, me aclara que podríamos ir nosotros dos a la Alhambra, que él me podía hacer entrar gratis.
* * * *
Individuo: Yo creo que dos bocatas y una botella de agua y tu móvil yasta, ¿no?
Yo: Pero, ¿por qué mencionas mi móvil? xD
Individuo: No sé, digo.
Yo: ¿Tú tienes móvil?
Individuo: No.
Yo: Hostia, pues eres la primera persona que conozco sin móvil.
Individuo: Pero además, en la moto, ¿la mochila que la llevarías tú en la espalda que vas de paquete, no?* * * *
Individuo: ¿Tú cuánto corres corriendo?
Yo: Depende.
Individuo: Digo con la mochila y sin la mochila.
Individuo: Dime con y sin.* * * *
Individuo: Lo digo por si nos quitan tu móvil.
Individuo: Iremos corriendo a pillarlo, ¿no?
Yo: Jajaja.
Yo: ¿Quién me va a robar mi móvil?
Yo: Mi móvil tiene ya 5 años.
Yo: ¿Es que quieres robarme tú mi móvil?
Individuo: No, digo por si pasa allí.
Individuo: Iremos corriendo a pillarlo, ¿no?
Yo: Sí.
Individuo: Pero, ¿tú solo, yo solo o los dos?* * * *
Yo: Te voy a dar mi opinion de toda esta conversacion.
Yo: Es la mas absurda que he tenido en mucho tiempo.
Yo: Para mí que tú y un amigo tuyo me quereis dar el “palo”.
Individuo: Que vah, si voy yo solo.
Individuo: Además, digo por si pasa, tio.
Individuo: Para saberlo lo que haremos, ¿sabes?
Yo: No sé, esto es muy raro.
Individuo: Tú confía en mí.
Yo: No inspiras confianza.
Individuo: Hazme caso. Además, podrías ir con la mochila en la espalda, ¿y por qué no vas a pillarlo?* * * *
Yo: Que sí, no me hables más de eso. Que me estás quitando las ganas de ir a la Alhambra en mi puta vida.
Individuo: Tio, que te puedo poner el admin gratis del servidor.
Individuo: Que tenemos que hablarlo esto y dejarlo ya claro.
Individuo: Tio, no te enfades, digo por si pasa.
Individuo: Pero a ver, por ejemplo, si llevas tu la mochila en la espalda y yo quiero beber agua, ¿cómo lo hago? ¿Te abro la mochila? Explícamelo.
Como véis, la conversación llegó a tal punto que no tuve más remedio que meter la mano en el potaje. Poco después, el programa devolvía un mensaje: “Individuo se ha desconectado”.
Cosas de cables
abril 10, 2011
Volvía un día pronto a casa, cuando encuentro a mi madre, laboriosa como pocas, terminando una limpieza a fondo de mi cuarto; tanto es así que se podía operar quirúrgicamente a alguien allí sin miedo a contraer ningún tipo de enfermedad. Sin embargo, se terciaron malas noticias.
Hola hijo. Estaba fregando y, sin querer, he tirado con la fregona de unos cables, por lo que el router ha caído al suelo, y ahora sus lucecitas parpadean.
Aplico la regla #1 en estos casos y reinicio el router. Pero persiste el problema. Mala pinta. Mi ordenador se conecta al router, y éste indica un fallo “No se puede iniciar conexión PPP”. Uf, suena a teoría de redes. Parece grave.
No hay nada que hacer en principio. Todo apunta a que la caída del router le ha afectado en sus componentes. Era menester llamar al Soporte al Cliente para que nos trajeran otro router. La pereza invade mi cuerpo y lo dejamos pasar un par de días. Total, hay una red de un vecino abierta para este tipo de casos.
Así, en mi casa no se echa de menos internet. Pero sí el teléfono fijo, que funciona por VOip. Al final, tuve la gallardía de llamar a uno de esos teléfonos. Nos redirigen a otro, un 900. Tras saltar el filtro automático, me atiende un ser humano. Me hago pasar por un inocente profano de la materia (en verdad, lo soy, pero no me la van a colar fácilmente) y les digo que “Internet no funciona”.
Tras descartar los errores más comunes, decide el muchacho hacer un rastreo de la red para ver qué se cuece. Sinceramente, no me esperaba su respuesta:
Tras mi análisis, parece que el origen del problema está en la centralita. Acabó de hacer parte de la incidencia, he suspendido la facturación del servicio desde que ud. me dijo que lo perdió y le comunico que en cuanto puedan, le llamarán operarios de centralita para intentar corregir el problema. ¿Alguna duda, señor?
Ninguna, gracias. Por una vez, me sentí contento con el Servicio al Cliente (del que tanto se vitupera en Internet, muchas veces con razón) y por ello he de romper una lanza a su favor. Poco después me llamaron y siguieron realizando comprobaciones. Me dijo que se acercaría al servidor que exactamente me daba a mí cobertura, porque parecía que no daba señal.
Efectivamente, señor. El problema estaba aquí, en centralita. Inexplicablemente, estaba un cable desenchufado, y creemos que con esto se ha de resolver el problema. ¿Recibe ud. señal?
Pues sí, si que la recibo. Todo funciona ya. Qué alegría, qué alboroto. Todo esto no es más que una muestra del poder de una madre: en su casa tira sin querer el router, tensa los cables, y los desenchufa en la misma centralita. Así que cuidado y respeto hacia las madres.
La verdad
abril 3, 2011
La duda epistemológica me acompaña siempre, pero hoy se ha abierto paso a través de mis defensas y me ha proferido el golpe de gracia. No podemos conocer la verdad en cuanto a relaciones humanas, si no se refieren a algo que hayas visto tú mismo, confiando en tu percepción de las cosas.
¿Existe la verdad? Da igual que exista o no, es inalcanzable. La verdad es como el jano bifronte, dos caras pero ninguna positiva: lo que te cuentan, puede ser mentira; y lo que no te cuentan, es ocultar la verdad.
Es algo invencible, y por eso tienes que limitarte a creer lo que te cuentan. ¿Y cómo confías en quién ya te engañó? Es imposible. Incluso si mentirte está totalmente justificado. Tú no sabes la verdad. No vas a tener la verdad en tus manos. Ni en el ámbito económico, ni social, ni político… ni siquiera con tu familia, ni tu círculo de amigos, ni mucho menos tu pareja. Nunca.
Por tanto, no tiene solución. Ponte un pañuelo en los ojos, al menos vivirás sin dudar. ¿Acaso eso es vida?
Incluso todo esto aquí escrito es mentira. Y eso sin contar todo lo que oculto.
Noche policial
abril 2, 2011
NOTA: Todo lo aquí narrado sucedió tal y como está contado la noche del 1 de abril de 2011.
Salgo del bar. Me acerco a mi grupo de amigos y veo un sujeto no identificado con ellos; imaginé que sería un otro hijo de vecino. El caso es que sus pintas eran un poco extrañas, se le notaba extranjero proveniente de algún lugar de ese pequeño continente llamado África. Oigo la conversación que tiene con mi primo.
“Que yo he pisao veinticuatro charcos, y que antes que pegarle a alguien, cojo una colilla del suelo.”
Sólo buscaba un cigarro más con el que bajarse el mono. Así encuentra efectivamente una colilla en el suelo. “Y la gente deja las colillas ya sin ná que aprovechar.”
Al ver que no le hacíamos caso, se dirigió a otro grupo de víctimas, cuyo grado de alcohol en sangre era notablemente superior. Estaban aquellos allí fuera por esto “voy a salir a la calle a que me de el humo”, cosas de la ley antitabaco. No obstante, no le quisieron dar un cigarro, a lo cual el muchacho insiste y así están durante cinco minutos en un tira y afloja, a ver quién se cansa antes, mediando insultos para calentar el asunto.
Y cuando ya ve que la vía diplomática presenta notables déficits, decide quitarse la chaquetilla que llevaba dejando ver como una cadena de eslabones recorre su cintura, su cuello y termina en ambos brazos. Uno de los otros, el que parecía acabarse de despertar, se empieza a poner tenso y decirle que se vaya a tomar por culo antes de que le den dos patadas en la cara.
La riña continúa su lento desarrollo y er cadenas les retaba a pegarse de uno en uno, estando ya a unos 15 metros de donde estaban ellos. Se iba enfriando la cosa cuando, al ver que ya se iba, el que se acababa de despertar empieza a gritarle cada vez más fuerte algo tal que así “vete de una puta vez, que te cortamos los huevos”. Y cuanto más lo agarraban sus amigos, más fuerte gritaba “yo no soy un gitano, moro de mierda, pero igualmente te meto un curripae” (expresión popular en referencia a coserlo a palos). Menos mal que sus amigos eran mínimamente sensatos y no tenían ganas de follones. Ahí acabó la cosa, una pelea verbal de caballeros del siglo XXI.
Estando en el botellódromo ya, en nuestra salsa, vemos a cuatro agentes nacionales introducirse en la muchedumbre, apartando bruscamente a los futuros políticos, poetas, científicos, médicos, abogados e ingenieros de nuestra sociedad, siguiendo las instrucciones de una morena. Se hacen hueco cuando encuentran a los premiados, de estos con un cepillo de barrer en la cabeza, que ponen contra la pared y cachean. Al final se llevan a los cuatro rumbo a la comisaría; sus andares denotaban una chulería que ya quisieran las palomas. Fuentes extraoficiales comentan que se hicieron una fototuenti en la parte de atrás del coche de los nacionales.
Los litros de cerveza había que amortizarlos en la discoteca. Los pases con los que íbamos ya no valían porque se nos hizo tarde, pero una muchacha había imprimido otros en su misma casa y el portero se los comió con patatas. Aquello estaba que parecían las rebajas del Corte Inglés, pero disfrutamos con los Arctic Monkeys, The Killers, Justice, Lori Meyers, Supersubmarina y otra serie de temazos.
Cinco de la mañana, todavía queda un largo camino a casa. Pasando ya por Puerta Real, el centro neurálgico de Granada (también conocido como Puertarráh), vemos un muchacho expulsando todo el gazpacho en la puerta de una tienda. Nos fijamos que por detrás viene un coche de nacionales, haciendo su rutinaria patrulla. Teniendo en cuentra que entre los tres que estabamos presentes, uno fue multado por mear en la calle, era esperado que le dijeran algo, como mínimo.
Vemos que pasa de largo el coche, aunque luego posteriormente se para, y comienza a echar marcha atrás. En eso que un coche se sale de la carretera para ponerse justo delante del coche de nacionales, pegando un frenazo. No nos dió tiempo a hacer cábalas sobre cuan anómalo suceso, cuando otro coche hace lo propio, pero esta vez por detrás del coche de los nacionales.
Se bajan los policías, imagino yo que sorprendidos, a ver qué mierda pasa. Igual hacen los otros conductores, que comienzan a discutir en voz alta. Parecíase que estaban ciscándose el uno en el otro de manera recíproca. Digo parecíase porque no hablaban román paladino. El caso es que en dos minutos de reloj ya habían venido dos coches de nacionales más, y unos polícias locales que pasaban por allí también se pararon, pese a que nadie les había llamado. Fue curioso ver como los locales se limitaron a dar una vuelta por todo el perímetro para acabar apollándose en su coche, de brazos cruzados. Imagino que velarían por el cumplimiento de la más estricta legalidad por la actuación de los nacionales. Vete tú a saber.
A falta de traductor, me parece a mí que lo único que hacían los nacionales era dar palos con la porra a los coches de los aludidos cuando el diálogo dialéctico que mantenían se volvía demasiado intenso. Cuando nos hubimos cansado de que no pasara a mayores, proseguimos nuestro camino a planchar la oreja.
Ya en nuestro barrio, vemos como pasa una moto de un chaval con una moza que estaba de muy bien ver. Se pararon poco más adelante, donde vivía ella, y se pusieron a fumarse un cigarrillo. Los estábamos pasando de largo cuando se para un coche a su misma altura. Qué coincidencia. Se baja un cani de estos que no estudia pero que se machaca en el gimnasio, con la camiseta que intuyo regalan en el mismo Gimnasio, y que siempre les quedan dos o tres tallas más pequeñas.
Abre su maletero y coge un triángulo de emergencia plegado -así, como te lo cuento-. Se dirige andando hacia donde estaban los fumadores. “¿Éste es tu novio?” pregunta el culturista. Los otros reculan intentando mantener una mínima distancia de seguridad. Sin esperar respuesta, se dirige claramente hacia él, que echa a correr como alma que lleva el diablo. La muchacha mientras le grita “no es mi novio, déjalo en paz, sólo me ha acompañado a casa”. Centra el musculitos su atención en la joven atractiva, de aire pijo, para qué engañarnos. Yo me pregunto qué relación podrían tener esos, cani y pija. Creo que me la llevaré a la tumba.
Y le suelta “si tú me comiste los huevos, guarra asquerosa”; y entonces se dirige al muchacho, que está treinta metros calle arriba: “y tú eres un pringao, que le comes la boca a la que me comió los huevos”. Entra en escena un cuarto personaje no mencionado, la novia del flipao, que estaba en el coche. “Vámonos ya y que les den por culo”. Pero no le convencía. Él estaba agusto soltando improperios, yo vi que se sentía en su salsa. Al final tuvo que bajarse del coche para llevárselo.
Cuando ya estaba volviendo el novio al coche, fue su novia -cani también, pues Dios los cría y ellos se juntan- la que se encaró con la pija. Intercambiaron unas palabras apasionadas y ya se iba de nuevo la cani, cuando la pija no se le ocurre otra cosa que decir “yo si me tengo que pelear, me peleo”. Entonces la novia cani, que además era más bajita que la otra, va y le suelta un sopapo que le gira la cara. La pijilla, tras asimilar el golpe, se lanza a por ella.
Comienza entonces lo que muchos hemos visto y se conoce como “pelea de tías”. Nosotros ya nos acercamos porque la cosa se estaba tornando delicada y, cuanto menos, me veía prestando declaración en la comisaría (en calidad de testigo, ojo). Hay que decir que la pija era la que estaba repartiendo manteca, puesto que al ser más alta, la otra no alcanzaba sus carrillos. Destaco que el novio decía “Súmbale Jenny” (en español castizo, significa que le pegue), y la pija “Qué me va a pegar la enana esta de los cojones”.
Aceleramos el ritmo hacia la trifulca, y el novio se nos planta en medio. “El que las separe lo mato”. Sabedores nosotros de que con esta clase de personas no cabe razocinio alguno, reculamos un poco. La pija tenía inmovilizada a la otra, pero nos miraba y nos suplicaba que las separáramos. Visto lo visto, se me ocurre decirle al cachas “pues ve y sepáralas tú”. Imagino que viendo que su novia era la que se estaba llevando la del pulpo, las separó. Se fueron en su coche con aires de vencedores, cerrando bien fuerte las puertas. Antes de eso mencionaron algo de “y que no vuelva yo a ver que comentas algo de nosotros por Tuenti”.
Fue entonces cuando el acompañante de la pija, viendo que ya se habían ido, decidió hacer acto de presencia para consolarla. Ella se sentó en un banco y se puso a llorar, mientras él la abrazaba. Intentamos conversar un poco con ellos, aconsejándoles que evitaran contacto con gente de tal calaña. La muchacha agradeció que nos hubiéramos quedado, puesto que si no hubiera habido nadie, capaz era Don Sansón de repartir hostias como panes.
Nuestro camino había de continuar, y nos despedimos, imaginándonos ya cuál sería el siguiente entuerto que nos tocaria desfacer.
Cafetería
marzo 9, 2011
No cabe en sí de alegría. Lo ha conseguido, se ha superado a sí mismo: ha quedado de nuevo con la chica que le gusta. “Bueno, sí, es un café nada más”. Se pone sus mejores galas mientras escucha El Canto del Loco. Se corta hasta las uñas. Se lava los dientes, pese a haberselos lavado un par de horas antes, y no haber comido nada todavía. “Esta vez sí” se repite a sí mismo.
- Entre unas cosas y otras, la verdad es que estoy bastante desanimada. El trabajo es demasiado rutinario, tengo contratadas 8 horas pero todos los de la oficina estamos allí hasta 12 horas, cuando el jefe se larga. Y todavía tengo muy presente a mi ex, que me dejó, y todavía no sé por qué.
- Seguramente él no te apreciaba cómo eres en realidad. Estás mejor sin él. Te mereces alguien mejor. Tú eres demasiado buena, ¿no te das cuenta?
- No, no es tan fácil. Gracias por tus palabras, pero yo no lo veo así. Algo hice mal para que me dejara. Quizás no fui lo bastante buena en la cama.
- Hazme caso, por favor. Te digo yo, que te conozco muy bien, que eres una persona maravillosa. Te lo repetiré cuantas veces haga falta hasta que acabes abriendo los ojos.
- Me haces sentir bien, tu compañia es de gran ayuda.
- Yo también me siento muy bien cuando estoy contigo. Y por eso siempre estaré ahí para apoyarte cuando te sea necesario. Sólo llámame, y apareceré.
- ¿De verdad? Qué gran amigo eres. Menos mal que te tengo a ti.
- Y yo a ti. Venga, que te invito a este cafe. ¿Te acompaño a tu casa?
