Emociones que no se pueden controlar
agosto 31, 2011
Joseph E. Ledoux es profesor en el Centro de Ciencia Neuronal de la Universidad de Nueva York, un neurocientífico que estudia las bases biológicas de las emociones. Él y todos los especialistas de la materia coinciden en responsabilizar a la amígdala de nuestras emociones: lo que sentimos proviene de la actividad que genera, y las hormonas y otros elementos químicos que segrega. De esta manera, la amígdala influye en nuestro cerebro. Por ejemplo, si estas cruzando la calle y un coche va a atropellarte, reaccionas y te apartas; ¿qué sientes? nervios y miedo: eso ha sido la amígdala trabajando. Sin embargo, y aquí viene el problema, el cerebro -el córtex cerebral- no puede influir de la misma manera sobre la amígdala. Si sentimos miedo, ansiedad, amor, etc. nuestro cerebro, la parte que nosotros podemos controlar con nuestra mente, no podrá hacer frente a esas sensaciones: no podremos alterar, aliviar o controlar esas emociones.
Hasta ahí resumo lo que sostiene dicho científico. Y ahora digo yo: cuántas veces nos ha ocurrido, sentir una cosa y no querer sentirla más, poder controlar los sentimientos, tener sangre fría. La realidad es que se puede evitar. Si un determinado evento hace que nuestra amígdala reaccione y produzca las sensaciones, lo que nosotros no podemos evitar es que la amígdala segregue hormonas, ni podremos evitar conllevar las emociones; pero lo que sí podremos evitar es que el evento concreto que haya ocurrido desencadene esos procesos en la amígdala. Un ejemplo muy cotidiano: imagina que vieses un cadáver descuartizado de una persona que, hace media hora, estaba viva. La mayoría de la gente comenzará a sentir emociones y no podrá evitar esa angustia. Sin embargo, los trabajadores profesionales acostumbrados a ello, ver dicho cadáver no les causará esa impresión y, por tanto, no tendrán que lidiar con sentimientos como la angustia.
¿Cómo se consigue eso? Eso es muy subjetivo y depende de cada uno. La mayoría de la gente aprende con la experiencia: enfrentarse contínuamente al mismo evento conlleva dejar de sentir las mismas sensaciones. Otros requieren ayuda externa: psicólogos con terapias conductuales. También se puede aprender a base de autoconcienciarse: sin ayuda externa, y sin necesidad de haber pasado por ese evento, puedes “auto-condicionar” tu conducta.
Dedico este post a aquellos, en concreto, que sufren mucho tras cortar una relación sentimental, y no sienten más que dolor por la pérdida de su antigua pareja, y no hacen más que revolcarse en su dolor y no pueden evitarlo, por mucho que quieran sacarlo de su cabeza, de tal manera que parece que cuanto más evitan pensar en ello, más alargan el mismo evento, y no dejan que la amígdala termine de trabajar. Como dice el neurocientífico, una vez producidas las sensaciones, sólo pueden ser superadas con el tiempo. Aquí, la sabiduría popular ya se adelantó hace siglos: el tiempo lo cura todo.